El jamón ibérico sigue rompiendo fronteras de la mano de Embutidos Fermín, quienes venden mas al exterior que en España, han sido la primera y hasta a hora la única en distribuir jamón a EEUU y Canadá y ahora abrirán sus puertas a corto plazo en Brasil, allí será mas rápido entrar pues el éxito de la empresa es su actualidad en cuanto al nivel sanitario, son muy exigentes en ello y es que ese a sido su fortaleza al entrar a imperios como el norteamericano.
La empresa salmantina se muestra muy satisfecha con la respuesta que sus productos están teniendo en el mercado norteamericano y considera que países como Brasil la acogida del jamón ibérico podría ser también muy positiva.
Los responsables señalan que la entrada en el país carioca es en general bastante mas fácil, aunque el etiquetado de los productos podría plantear algunos problemas que se están tratando de solucionar en estos momentos.
El mercado exterior va a tener en los próximos años un peso cada vez mayor en la expansión del sector del ibérico. De hecho, Embutidos Fermín ya destina en estos momentos el 15% de su producción total a este mercado y espera terminar el año alcanzando un porcentaje del 20% para sus envíos internacionales.
Aunque su conquista del mercado americano le ha granjeado una gran notoriedad mediática, Embutidos Fermín cuenta con una red de distribución internacional considerada ‘única’ en el sector, con agentes comerciales en Corea, Japón y Australia, además de la carta blanca para poder operar en toda la Unión Europea, con preferencia de los mercados de Portugal, Italia, Alemania, Bélgica e Inglaterra.
En el 2007, el matadero trató 65.000 cerdos ibéricos, y en este año podría rondarse las 80.000 cabezas.
Después de un exitoso lanzamiento, los productos ibéricos de Fermín han logrado asentarse en el mercado y en tan sólo cuatro meses la firma ha facturado ya un millón de euros en el país americano, consiguiendo la venta de más de 10.000 piezas. Un éxito absoluto, sobre todo teniendo en cuenta que el cliente americano paga por encima del 30 por ciento más por un producto ibérico que un consumidor español.